La situación laboral de los/as investigadores/as postdoctorales en España es alarmante, principalmente porque la falta de contratos estatales que garanticen su estabilización laboral conlleva la carencia de una carrera investigadora en nuestro país. Esto ya de por sí es muy grave, pero desde FJI-Precarios constatamos que la situación es mucho peor: junto con la carencia de contratos que ofrezcan estabilización, los pocos contratos temporales que oferta el estado español (siempre en concurrencia competitiva y con un nivel de exigencia cada vez mayor con el paso de los años) se han visto afectados por un brusco descenso del poder adquisitivo de los salarios.

Existen al menos tres tipos de contrato postdoctoral ofertados por el estado: el más junior (Juan de la Cierva - Formación), uno intermedio (Juan de la Cierva - Incorporación) y uno senior que hasta hace poco garantizaba la estabilización laboral (Ramón y Cajal). Los criterios para conseguir cualquiera de estos contratos son durísimos. Para todos ellos es necesario haber pasado diez años de formación (grado, máster y doctorado) y unos méritos de investigación excelentes (publicaciones del más alto nivel, membresía en proyectos, grupos o redes de investigación, etc.). Además, en un gran porcentaje de casos ganar el contrato es casi imposible sin haber tenido al menos un contrato de investigación en el extranjero. Una exigencia del más alto calibre que ha ido aumentando a la vez que disminuía el poder adquisitivo de estos salarios.

Nuestro informe 1 ofrece un análisis del descenso notable del poder adquisitivo de los salarios de los distintos contratos postdoctorales ofertados por el estado de 2008 a 2018. Este análisis se ha hecho teniendo en cuenta tres factores: el salario (reducido desde 2008 y congelado desde 2012), la subida del IPC y el IVA. En todos los contratos actuales se ha demostrado un notable descenso del poder adquisitivo de los investigadores: los salarios de los contratos Juan de la Cierva Formación han perdido un 17% de poder adquisitivo desde 2008 (cuando eran estancias de movilidad posdoctoral en centros extranjeros), los Juan de la Cierva-Incorporación un 17,5% y los Ramón y Cajal un 21,5%. Es importante recalcar que en estos contratos no hay complementos de ningún tipo, por ejemplo, por méritos de investigación, por manipulación de sustancias peligrosas que ponga en riesgo la salud de los investigadores o por desplazamiento a distintas comunidades autónomas: la única fuente de ingresos del/ de la investigador/a postdoctoral es el salario del contrato.

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Huelga decir que, además, debido a la curiosa redacción de la Ley de Ciencia, en la mayoría de los centros los investigadores postdoctorales tienen contratos en prácticas a pesar de llevar varios años (algunos más de 10) de carrera investigadora. Los datos del informe demuestran que los investigadores postdoctorales contratados por el estado no han salido de la crisis, sino que están mucho peor que hace diez años.

Si hay trabajadores contratados por el Estado que recientemente se han beneficiado de una mejora salarial, ¿por qué no pueden beneficiarse los investigadores postdoctorales también de una subida similar, especialmente teniendo en cuenta todo el esfuerzo de años de formación superior y experiencia laboral internacional del más alto nivel? Negar una subida salarial y un aumento del número contratos supone un ataque directo contra el futuro de la investigación en nuestro país, rechazando un modelo de crecimiento y prosperidad basado en la ciencia y la innovación. Además, si las postdocs más exigentes tienen estos salarios con tanta pérdida de poder adquisitivo, ¿cómo va a ser posible atraer talento internacional o hacer retornar a los investigadores españoles que han emigrado forzosamente?

Por ello, desde la Federación de Jóvenes Investigadores exigimos lo siguiente:

  • Que aumente el número de contratos postdoctorales ofertados por el gobierno, en especial los que posibilitan la estabilización de los investigadores postdoctorales. Además, exigimos que vuelva a ser obligatoria la estabilización de los Ramón y Cajal.
  • Que los salarios de estos contratos sean actualizados cada año dependiendo de la subida del IPC.
  • Que se reconozcan los sexenios de investigación y otros complementos a los investigadores con contrato temporal.
  • Que el sueldo mínimo de un investigador postdoctoral sea de al menos 24.000 euros brutos anuales, aumentando el salario progresivamente en cada tipo de contrato según aumenta la categoría.
  • Que estas demandas se hagan efectivas este mismo año 2018.