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__La inversión en ciencia y tecnología retrocede a niveles de hace cinco años__

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Los centros de investigación sufren una caída generalizada del gasto

La falta de contratos con empresas privadas acabó con el Centro Galego do Plástico (CGAP), una fundación impulsada en 2008 por la Xunta, la Universidade de A Coruña y un puñado de pymes. Desde el 31 de octubre las dependencias que ocupaba, situadas en el Centro de Innovación e Servizos (CIS) de Ferrol, están vacías y la fundación, en fase de liquidación. Covadonga Toca, gerente de la Fundación para o Fomento da Calidade Industrial -que formaba parte del patronato- reconoce que los encargos de empresas no eran suficientes. En sus tres años de vida, el CGAP desarrolló, entre otros proyectos, un audífono que se regula a través de Internet, sin necesidad de que el paciente tenga que desplazarse. La patente pertenece al director de Oídos Digitales, el laboratorio coruñés con el que el CGAP sacó adelante el aparato.

El del Centro Galego do Plástico es el ejemplo más dramático, pero no el único, de la parálisis y las dificultades que rondan a los investigadores. La Fundación Instituto Galego de Oftalmoloxía perderá entre el 2010 y el 2012 el 37% de su capacidad de gasto, el Instituto Galego de Medicina Xenómica recortará en dos años el 20% y el Centro Tecnológico del Mar contará con el mismo esquema de financiación que en 2006. La Fundación de Calidad Industrial y Desarrollo tecnológico, de la que dependen el CIS Madera, el Laboratorio de Metroloxía y el malogrado CIS, recibía en 2010 casi 30 millones y en las próximas cuentas públicas, que entran en la recta final de su trámite parlamentario, solo está prevista una asignación de 13.

Esta es la realidad de la mayoría de los centros tecnológicos, que hace cinco años hacían buena la idea de que Galicia era un terreno abonado para la ciencia. Porque la crisis y la falta de prioridades están agotando el presupuesto que manejaba la investigación gallega. Una situación que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE). Teniendo en cuenta que las cifras de 2011 no van sino a empeorar, la inversión en I+D ha caído a niveles de hace un lustro. Y lo que es peor, además de dedicar menos recursos, la comunidad autónoma se aleja del esfuerzo que hacen otras zonas de España, mudando la tendencia positiva que la estadística apuntaba en 2007 y 2008.En los dos últimos años el peso de la I+D ha retrocedido sobre el gasto total en investigación que se realiza en España. Galicia, siendo la quinta comunidad autónoma en número de habitantes y PIB, aporta solo el 3,6% del gasto global, el porcentaje más bajo desde 2003. Los datos no dejan ir más atrás en el tiempo porque la metodología del INE cambió en ese ejercicio, pero se ve claramente que el sistema de ciencia y tecnología, tan defendido en el discurso político como una pieza clave del cambio de modelo productivo, no recibe la atención que merece.

La mayoría de los centros tecnológicos se financian con aportaciones públicas combinadas con lo que facturan por servicios a otras empresas y los proyectos que consiguen captar, normalmente sufragados con fondos internacionales y en colaboración con terceros. El apoyo privado es escaso.

El INE calcula que en 2010 había en Galicia 6.683 personas investigando, un 14% más que en 2005. Pero según la Plataforma Investigación Digna, el recorte medio de los recursos humanos en España está siendo del 16% en organismos públicos. En cuanto al presupuestario, lo cifran en un 30% desde el inicio de la crisis. Solo el Gobierno central ha metido la tijera en el 7% de los gastos en ciencia de este año, lo que afecta a los centros que en Galicia dependen del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (como el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo) y a la colaboración con terceros, como la que llevan a cabo con el Centro de Supercomputación (Cesga).

Toca ser imaginativos o algo más. "Hemos implantado medidas de reducción de costes energéticos optimizando la climatización de los superordenadores, apagando los poco eficientes o con sistemas de uso intensivo de los equipos en horas de bajo coste energético", explican en el Cesga. Se han visto obligados a potenciar las videoconferencias frente a los viajes porque necesitan rebajar el año próximo un tercio de sus gastos. Con 50 trabajadores, 23 fijos y el resto con contratos de obra para proyectos puntuales, el Cesga presta servicios de cálculo -este año habrá facilitado más de 28 millones de horas de cálculo a sus 650 usuarios-. El centro también gestiona toda la red de banda ancha de la comunidad científica gallega, que beneficia a 80.000 usuarios. Sus hallazgos son claves para aportar tecnología a la mayor máquina de cálculo distribuido del mundo (situada en Santiago de Compostela).

El Centro Tecnológico Textil de Galicia, una apuesta reciente de la Consellería de Industria -nació en 2009-, las tres universidades y ocho importantes empresas del sector de la moda -como Inditex, Adolfo Domínguez y Roberto Verino- está completamente parado desde junio de 2010, fecha en la que su gerente y único empleado, Fernando Trebolle, renunció al cargo. Los patronos acordaron, en su última reunión, cerrarlo. La Consellería de Economía explica que "el propio sector no cree en su utilidad ni en su desarrollo". Su misión iba a ser la de estudiar nuevos tejidos y aplicaciones tecnológicas en el sector de la moda.

El sector privado sí apoya a otros conglomerados científicos. Es el caso del Centro de la Automoción (Cetag), o de Aimen, que, participado por empresas como Pescanova, GKN o los grandes astilleros, mantiene un plantel de 218 personas. En 2010 sus ingresos se desplomaron un 11% porque la mayor parte de la facturación la consiguen mediante contratos con empresas. "Acusamos la situación industrial sobre todo por la caída fuerte del automóvil. Nos dejaron de solicitar ciertos ensayos rutinarios, pero lo compensamos porque era una época fuerte en el naval", señala un portavoz. Su último hallazgo permite soldar equipos industriales hasta 10 veces más rápido. La ministra Cristina Garmendia acaba de visitar las obras de su futuro centro de aplicaciones láser, que en 2012 se convertirá en el mayor de España y contará con una plantilla de 52 investigadores altamente cualificados. En 2012 esperan mantener los ingresos de este ejercicio.

Gradiant, situado en el campus de la Universidade de Vigo, pasa por ser una excepción en el océano de recortes. "El 2011 ha sido un año de mucho esfuerzo que se está viendo recompensado. La plantilla ha crecido de 45 a las 59 actuales", aseguran. Esos nuevos fichajes engordan el área de investigadores, "no las áreas de soporte". Su facturación con empresas representa el 60% de los ingresos y este ejercicio crecerá por encima del 10%. Acaban de presentar un proyecto de mobiliario inteligente (estanterías capaces de localizar el libro que uno quiere) y estudian la gestión de urgencias en hospitales del futuro o la localización de personas desaparecidas en montes mediante aviones no tripulados. Muchos de sus investigadores proceden de la escuela de Telecomunicación de la propia universidad.

La telaraña tecnológica tampoco es ajena a procesos de concentración. Fruto esta vez del intento "de evitar duplicidades" es la fusión, ya muy avanzada, que en pocas semanas materializarán el Centro Tecnolóxico Lácteo de Galicia y el Centro Tecnológico Agroalimentario de Lugo (Cetal). Juan Méndez, responsable del primero, reconoce que la crisis les ha afectado, pero que la fusión es una consecuencia del empeño "de reducir fundaciones" por parte de la Xunta. La plantilla estable de la institución -que dispone de un millón de euros anuales- la forman 20 personas, centradas en la búsqueda de métodos para aprovechar mejor las proteínas que contiene el suero del queso. Méndez asegura que los investigadores estables conservarán sus empleos; el resto dependerán del volumen de proyectos a los que el centro deba hacer frente.

"Trabajamos con estimaciones muy conservadoras. Desde hace dos meses ya contamos con que el grifo está cerrado", explica Arsenio Iglesias, gerente del Centro Tecnolóxico Naval Galego (Cetnaga), adscrito a la Universidade de A Coruña y formado por una plantilla de 15 ingenieros fijos. La crisis del sector, paralizado desde que Bruselas suspendió los incentivos fiscales de los que se beneficiaban los inversores del naval, se nota en el volumen de contrataciones, la principal vía de financiación. El recorte de los fondos de I+D de la Xunta también es evidente, así que el organismo tiene sus esperanzas puestas en programas europeos y estatales, que podrían salvar las cuentas pero que dejan de lado, según Iglesias, "al tejido empresarial local, más pequeño". Este año vino marcado, además, por las restricciones crediticias. "Conseguimos el dinero en el último asalto", reconoce el gerente. Entre 2009 y 2010 el presupuesto descendió un 20%.

La incorporación de nuevos investigadores salidos de las universidades es otro de los objetivos relegados por los recortes en I+D. Como ejemplo valga el caso del Centro Tecnolóxico da Carne, ubicado en San Cibrao das Viñas. Según su director, Miguel Fernández, las cuentas seguirán una "línea continuista". Pero perderán en un mes al único investigador beneficiado del programa Lucas Labrada, que fomenta la incorporación de investigadores a proyectos de I+D tanto públicos como privados.

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/inversion/ciencia/tecnologia/retrocede/niveles/hace/anos/elpepiautgal/20111211elpgal_2/Tes

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