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Investigador en Fase Inicial

  1. Con el fin de potenciar las vocaciones científicas, se debe incrementar el número de estudiantes de grado y máster que realizan estancias en laboratorios y/o grupos de investigación. Dichas estancias deberían ser de corta duración y deberían ser remuneradas en concordancia a las funciones del estudiante. Deberían quedar enmarcadas en convenios de colaboración con las universidades y ser reconocidas como créditos en los planes de estudio. Los grupos de investigación, deberían disponer de cierto presupuesto anual provinente de ayudas específicas destinadas a cubrir estas estancias. La participación en este tipo de convenios, debería ser valorada en la evaluación de solicitudes para contratos de investigador en fase inicial.
  2. Todos los doctorandos deben tener acceso a los cursos necesarios para la realización de su trabajo, como los de prevención de riesgos laborales, gestión de residuos de laboratorio, uso de software, instrumentos, etc., generalmente organizados por los propios centros. Además, los programas de doctorado deberían ofrecer cursos de contenidos transversales o “soft skills” como por ejemplo realización de una charla o ponencia, diseño de posters científicos, idiomas, redacción de textos científicos, gestión de grupos y/o proyectos de investigación, orientación para buscar un contrato como investigador postdoctoral, creación de “spin-offs”, registro de patentes…
  3. Igualmente es necesario ampliar el mercado profesional y las expectativas profesionales de los investigadores, por lo que aconsejamos la organización de cursos que informen sobre otras posibles alternativas profesionales para las cuales el título de doctor es un valor añadido (editores de revistas científicas, divulgadores, consultores, etc.).
  4. Sobre la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), y respecto a las comisiones de seguimiento durante el doctorado, creemos que su funcionamiento debería mejorarse notablemente, incluyendo tanto el seguimiento del doctorando, como del director de tesis. En la actualidad en algunos programas de doctorado sólo es necesario que el doctorando presente un informe anual ante su comisión. Sin embargo, para que la comisión pueda realizar un seguimiento real del progreso del proyecto de tesis, debe reunirse una o dos veces al año con el doctorando y el director de tesis. Estas reuniones deberían centrarse tanto en el proyecto de tesis, como en la formación del doctorando, potenciando la mediación de la comisión en caso de conflicto entre doctorando y director. Además, proponemos que un miembro de la comisión actúe como Mentor del doctorando, haciendo un seguimiento más constante de su formación.
  5. Deben hacerse públicos los datos sobre tasa de éxito de los directores de tesis, grupos y departamentos. De este modo, quedarían al alcance de los investigadores que busquen grupo o director para realizar su tesis. Además, los grupos con un historial de tesis leídas exitosas y con una duración adecuada, deberían obtener una puntuación extra en todas las evaluaciones sobre su capacidad formativa.
  6. Hay que aumentar la exigencia a los centros, directores de tesis e investigadores principales (IP) para que se involucren de manera real en los proyectos y la formación de IFI. La responsabilidad del desarrollo del proyecto de investigación es tanto del investigador como del centro y de su responsable. Debe existir un sistema de control y penalización que evite abusos por parte de centros, directores e IPs, sobre el IFI.
  7. Debe haber igualdad de salarios, derechos y deberes de todos los IFIs. Con este objetivo, se deben incluir en los convenios colectivos de cada institución, OPI o Universidad, y tener los mismos derechos y deberes que los trabajadores en una escala equivalente (p.ej. licenciados). Ya que los IFIs van adquiriendo habilidades, así como independencia y responsabilidades, a lo largo de esta etapa, su sueldo debe aumentar cada año. Este reconocimiento a su progresión profesional podría acompañarse de una bolsa de dinero para la asistencia a congresos o cursos de formación.
  8. En muchos países europeos de nuestro entorno, la duración de una tesis doctoral se fija en general en tres años. Sin embargo, la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (BOE, 2011a) establece en cuatro años la duración de los contratos para investigadores en fase inicial en el estado español. Aunque pueda parecer una discordancia, las tesis que no se realicen por compendio de publicaciones deberían al menos depositarse en tres años, destinándose el cuarto año de contrato sólo a la defensa de la tesis, publicación de artículos en revistas científicas (uno de ellos debe ser de primer autor), búsqueda de un contrato de investigador experimentado, etc. La duración mínima de tres años a tiempo completo no debe contar con excepciones históricas como es el caso de la tesis médicas.
  9. Siguiendo la tendencia europea, las tesis doctorales de áreas experimentales deberían seguir el formato de compendio de publicaciones. El doctorando debería acabar en cualquier caso, con un mínimo de una publicación como autor principal/líder (equivalente a primer autor en muchas áreas), ya sea publicada, enviada, o preparada, y sin perjuicio de que en algunos campos se acabe con más publicaciones.
  10. Además, y con el fin de incrementar la difusión de los trabajos científicos entre la sociedad, deberían potenciarse las ayudas a la publicación de la tesis y/o su distribución entre las principales bibliotecas del país en su campo.


Página última modificacion en Lunes 11 de Noviembre, 2013 16:08:44

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